Anduvimos en silencio hasta el portal de su casa, la única pregunta la formulé yo, y él la única respuesta. Me llamo Miguel, esa fue su respuesta. En el trayecto me anduve distrayendo con su única respuesta, Miguel, valiente nombre le han puesto… Miguel Estrogoff…negó a su madre, sufrió un sable al rojo vivo en sus ojos, se batió con el traidor y chivato Ivan… Ivan!! Se tendría que haber llamado Ivan, le era más apropiado. Su casa, mejor dicho la de sus padres, era un piso en calle Balmes con Diagonal, todo inmaculadamente perfecto, muebles barrocos mezclados con mobiliario contemporáneo, mezclaban el estilo minimalista con un gusto exquisito, puertas enormes, por ellas podían pasar un 4 de 9 de los “castellers” de Vilafranca, siete habitaciones, cuatro baños, 1 salón de por lo menos 60 metros cuadrados, con una chimenea en la que podías asar un buey, incluso un buey con mochila. Yo lo observaba todo con mucha atención, el mientras tanto hurgaba en uno de los cuatro baños hasta que salió de él con un maletín enorme.
- Aquí tenemos de todo para curarnos.
- Bien, ¿puedo hacer una llamada?
- ¿No tienes móvil?
- ¿Y tú tienes novia?
- ¿Y eso que tiene que ver con el teléfono móvil?
- Por que si empezamos con la retahíla de nuestras carencias no acabamos y nuestra bella amistad se acabará esfumando.
- Tú y Yo no somos amigos.
- Ya estamos, que desapego por dios. Pues yo te había cogido cariño Miguel Strogoff, bueno, ¿me dejas hacer la llamada o no?
Al tiempo que le formulaba la pregunta acomodaba el teléfono entre el hombro y la oreja, abrí un bote de cristal traído de lejos pero que estaba a mi lado , y con traído de lejos no me refería al CAREFOUR del Prat, por lo menos tenía 1000 km y más de 50 años, era muy mono, olí las bolas blancas que el bote contenía y efectivamente era lo que sospechaba, anises, patapam, dos para adentro, ya iba siendo hora de comer algo. Al otro lado del teléfono sonaron con insistencia cinco o seis tonos.
- ¿Diga?
- Juanito soy yo, Mac, oye donde ha quedado esa presentación telefónica de local exclusivo….¿Can Juanito dígame?
- Mac, vale ya, tengo mucho trabajo, ¿Qué quieres? Te di dinero esta mañana bien temprano, pensé que no me molestarías como mínimo en todo el día.
- Juanito relájate, por ahora solo he gastado en el billete del metro y solo de un trayecto, el otro me colé, solo te llamaba por si tenias alguna buena nueva. Si habéis notado que faltara algo a parte del costurero.
- No Mac, mejor dicho no lo sé, desde las 6 de la mañana estoy aquí y mi mujer en la cocina.
- Eres un esclavo Juanito, deberías disfrutar de lo que queda de tu juventud, bueno de lo que te queda de vida, vete a Marina D´or Ciudad de Vacaciones hombre….
- ¿Algo más Mac? Estoy muy ocupado para seguir escuchándote.
- Nada Juanito, atento, solo te pido atención, si falta algo, una llamada, algún movimiento extraño de algún cliente y ojo que cuando se rascan los huevos literalmente no lo consideramos movimiento extraño eh! Juanito que te conozco…
Colgó, Juanito era muy desagradable cuando se lo proponía, aunque yo le tenía mucho aprecio y creo que el a mi también. Miguel seguía concentrado delante del enorme espejo del salón intentando dar otra apariencia a las heridas y magulladuras de su rostro, me acerqué y vi que lo estaba logrando, sin mediar palabra cogí unas gasas y agua oxigenada y limpié mi herida del pómulo lo mejor que pude y la tapé con algo de esparadrapo y gasa.
- Miguel ya está bien, me gustas igual y nos tenemos que ir.
- A ti te estarán dando hostias todo el día ¿no? ¿Donde vamos?
- Vamos a por un testigo para las futuras hostias que me quieran dar.
- ¿Cómo?
- ¿Me acompañas o no?....de camino al metro tenemos que pararnos en un cibercafé, tengo que hacer una consulta.
- Vamos…ah! Y en mi habitación tienes ordenador.
- Joder Miguel, tú si que estás preparado, ¿oye no necesitarás un mayordomo venido a menos pero con muy buena disposición? Un minuto, solo tardo un minuto en hacer la consulta.
Le dije que de camino al metro íbamos a parar en una tienda de la calle muntaner, tendríamos que andar algo más para pasar por la tienda pero así disfrutábamos de nuestra compañía.
- Yo por ahora no disfruto de tú compañía.
- Ya lo harás, es solo cuestión de que se te baje el hinchazón del ojo.
Llegamos en 15 minutos a la Ortopedia, vi de nuevo en su rostro una expresión de sorpresa, yo sabía que eran esos pequeños detalles los que le hacían estar aún conmigo.
- Buenos medios días.
- ¿Perdone?
- Perdonada, buenas tardes, mire es que necesito para mi madre un bastón, de invidente ya sabe, se le ha roto el suyo, este Ayuntamiento no tiene consideración alguna, ella quería denunciarlos, los de mantenimiento no van y se dejan todas las alcantarillas de Balmes con Diagonal abiertas por que dicen que están arreglando no se que….Se ha dado un golde de mil demonios y además se le ha roto el bastón.
- Pero si va usted con su madre a la seguridad social le dan uno, yo necesito su cartilla.
- Ya, pero entienda está de los nervios, ya se lo he dicho yo, no es la primera vez que le ocurre algo parecido, pero con la edad se agria, está más intransigente con todo, a mi me tiene todo el día de arriba abajo, ¡lo que tengo que pasar! Íbamos precisamente de camino al médico, no para ella, a visitar a mi padre, a la Clínica de Barcelona, lo tenemos ingresado, y claro dice que ella ahora no puede perder toda la tarde en el ambulatorio para que le hagan el vale o la receta para el bastón.
- Bueno mira, yo esto no lo puedo hacer, pero pareces buen chico…
- Lo soy….. además mire mi primo y yo como nos hemos quedado acudiendo en moto en busca de mi madre, un desalmado se salta un ceda y……Llevo un día maldito, entregado a los demás…si usted viera alguna solución….yo ya no doy para más....
- Mire, yo le doy un bastón, usted se lo lleva a su madre y por favor mañana por la mañana viene con ella después de haber ido a la seguridad social con el vale y lo arreglamos aquí…
- Es usted muy amable, se lo agradezco de corazón, necesitaba una dosis de civismo y amabilidad…
- No se preocupe, cuide a sus padres que los pobres le necesitan ahora más que nunca..
- Muchas gracias, no se preocupe mañana mismo mi primo o yo vendremos y lo arreglamos todo… Salimos de la tienda, yo con el bastón metido en una funda muy apropiada para el bastón, tenía incluso un amplio asa, una cremallera mayor de lo normal y un tacto muy agradable.
- Eres un autentico cabrón.
- Y tú un chivato y te sigo queriendo…
- ¿Para que demonios quieres el bastón?
- Si hombre a ti te lo voy a decir para que se lo digas a tu tita….
No habló más hasta que llegamos a la puerta de la perrera, en la carretera de la Rabassada, tuvimos que ir en taxi, fue él quien propuso coger un taxi cuando le dije a que dirección nos dirigíamos y lo que teníamos que andar, pero lo bien que nos iba a sentar…..
- Cojamos un taxi, lo pago yo.
- Genial…Taxi!!
Estábamos frente a la perrera y de nuevo vi su rostro de sorpresa, aunque ahora ya la adornaban además algún otro sentimiento. No lo quise averiguar.
- Entremos.
-Hola buenas tardes.
- Buenas tardes, ustedes dirán.
- Pues adoptar un perro, necesito un macho, es que ya tengo dos hembras muy bien avenidas y el otro día les noté una mirada de enorme tristeza, a la vez que me pedían un macho en su vida, lo quiero grande así me guarda la morada.
- ¿Cómo?
- Un perro, quiero adoptar un perro, es para guarda sobre todo.
- Bien, si me sigues te enseñaré que perros tenemos ahora en el centro ¿de veras le notaste a tus perras que necesitaban un macho solo por la mirada?
- Si, y también que se estaban lamiendo la entrepierna la una a la otra.
- Jejeje que cochinas tus perras.
- Mira, tenemos muy buenos perros de guarda, la gente se los compra por moda y en cuanto cumplen un año y ven que el animal crece lo abandonan.
- Malditos hijos de puta…Quiero ese….ese! ese!
- ¿Ya te has decidido? Tenemos muchos más, ese es….
- Un Bull Mastif, ya lo sé, quiero ese, ¿me lo envuelves? ¿O me das una correita?
- Bueno me tendrás que dejar tu DNI, firmar un documento, y en cuanto a la correita vendo algunas en la recepción. Te explicaré también como lleva el tema de las vacunas, el chip se lo podemos poner nosotros y si me das un nombre lo introducimos con el resto de datos en el chip.
- Golfo. Salimos con Golfo a la carretera de la Rabassada, Miguel no daba crédito a lo acontecido, me hacía mil preguntas con la mirada, las entendí todas e intenté respondérselas también con el mismo medio pero al guiñarle los ojos ostensiblemente su rostro de sorpresa era aún mayor, así que decidí responderle de viva voz, era una lástima por que me gustaba guiñarle los ojos.
- Golfo va a ser a partir de ahora mi testigo en todo lo que me suceda. Intentaré también que muerda a la orden de ¡¡TRISCA LA TRANCA!! Aunque es algo que tenemos que trabajar Golfo y yo…….¿verdad que si Golfo? Guapo!
- Como bien sabes no tengo coche, viajo principalmente en metro, y la única manera de que me dejen entrar con Golfo es haciéndome el ciego. Al tiempo que decía esto extraje el bastón de la maravillosa funda y lo extendía con un gesto ágil, parecía ciego de toda la vida, me puse también las gafas de sol y bajamos la Rabassada entrenando los movimientos de mi nueva calidad.
- Estás muy mal, además eres un poco ruin…
- Uno no es un poco ruin, o se es del todo o no se es, así que tu me dirás.
- No se…..Bueno ¿me vas a decir por fin que buscabas en la facultad?
- Busco a una chica que estudia también derecho, está muy buena y es un poco fresca, si me ayudas a buscarla te prometo un polvo y borras de tu faz esas facciones de virgen salido que me gastas.
- Oye vale ya tío, llevas todo el puto día metiéndote conmigo, encima que me he llevado una paliza por tu culpa.
- No te equivoques, te has llevado una paliza únicamente por tu culpa y por no haber borrado esas facciones de virgen salido. Bueno dime ¿Me ayudas o no?
- Bien. Mejor ir acompañado contigo a la facultad, como me pillen otra vez Lluis y su matón Tron me van a zurrar de nuevo.
- Zurrar….zurrar….necesitas follar lo antes posible. Bueno la chica se llama Charo y…
Al tiempo que mencioné el nombre de Charo, Miguel se paró, quedó petrificado, sus ojos se abrieron como platos, como platos de sopa, como platos de sopa fría, yo intenté hacerlo un metro después de él pero Golfo tiraba como 40 huskys siberianos a punto de perder el tren transiberiano. Tiré de Golfo con todas mis fuerzas, imposible, así que le di dos gritos y alcé el bastón amenazándole el morro, me entendió a la primera y sabía que sin morro no podría olisquearse el culo así que siguió mis movimientos.
- ¿Qué te pasa?
- No Mac, no quiero ayudarte a buscarla…..
miércoles, 15 de julio de 2009
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