martes, 14 de julio de 2009

CAPITULO CINCO: La sonrisa de Sofía.

Mientras viajaba en el metro dirección a la zona universitaria me di cuenta que los Ramones me habían producido una considerable excitación, no es que me pusieran cachondo esos cuatro punkis con esos cueros nada ajustados, pero si que me evocaban otros tiempos y en concreto unos cuantos polvos, no más de diez, que me regaló Sandra, aquella prometedora azafata de vuelos que se quedó en azafata de puticlub. El primer día que me folló fue en mi 19 cumpleaños, en el baño de un garito de Gracia, sonaban los Ramones, mi experiencia sexual era escasa, por aquel entonces me preocupaba más explorar otros mundos que no el sexual, sobre todo las drogas, las blandas y algunas más endurecidas, leía compulsivamente sobre los efectos de muchas sustancias, con Castaneda me dio por probar el peyote, estas lecturas me llevaron a probar otras muchas cosas, psilocibes, san pedro, amanita, cocaína, vi cosas maravillosas y otras no tanto, aprendí mucho de aquellas experiencias, como que los libros no siempre dicen la verdad, también que se guardan muchas verdades, que mientras Sandra me follaba como jamás hubiera imaginado, yo veía como el espacio del baño se tintaba de muchos colores no se si consecuencia de la felación que me estaba practicando o del efecto de unos psilocibes mexicanos, había conocido a Sandra momentos antes de entrar al baño, media hora antes como mucho, el tiempo justo para que me dijera que quería ser azafata de vuelo y visitar mil lugares, al salir del baño, después del trabajo que realizó supe que tarde o temprano sería azafata de puticlub, que lo máximo que separaría los pies del suelo es lo que un ascensor cualquiera le pudiera brindar. Entre tanta excitación sonó la sensual y robotizada voz de los auriculares del metro.

- Pròxima parada….Zona Universitaria.

Salí del metro, raudo, quería llegar primero al principio de las escaleras mecánicas, llegué el primero y ya me pude anotar la primera victoria del día, es importante acostarse con alguna victoria en tu haber, salí al exterior y el día seguía maravilloso, mejor incluso que antes de introducirme en el subsuelo Barcelonés, miré al cielo, estiré los brazos y el cuerpo arqueando la espalda, emitiendo un gruñido de placer, el perfil era de escándalo, pero no me importaba, estaba entre cientos de estudiantes, jóvenes, risueños, tristes, amargados, amargantes, antes de empezar con todo decidí hacerme un chichiriflauti, me dirigí a las inmediaciones de la facultad de derecho y en sus aledaños pequeñas y no tan pequeñas parcelas de césped, caliente, mullido, de un precioso verde, con muchos estudiantes sentados en el, hablando, riendo, soñando, joder cuantas cosas hacen sin hacer nada. Me senté solo, equidistante entre dos grupos de jóvenes, principalmente estudiantes femeninas, dispuse mi mochila a modo de cojín respaldo, me acordé entonces de mis cojines con motivos florares, los que me regalaron la empresa de sofás, lo bien que me vendrían ahora, sería la sensación del campus, una vez acomodado pensé que mejor me hacia una “ele” vamos un chichiriflauti familiar, así que lo prometido es deuda, y no me gusta defraudarme.
Estaba ya completamente tumbado boca arriba, los ojos entrecerrados, disfrutando de cada calada, la yerba, espléndida, el calor del sol invitándome a demorarme en mis quehaceres;

- Hola, perdona ¿tienes un papel?

Era una voz femenina, estaba a contraluz, su rostro adornado por unas sombras que la hacían aún más bella de lo que era, su sonrisa normal, pero a mi me ponen cachondo las sonrisas de chicas de no más de 23 años con cuerpo de chica de no más de 23 años, me incorporé, la “ele” colgaba de mis labios.

- Sí, ¿quieres uno?

- Sí por favor.

Su sonrisa seguía adornando su precioso rostro, su sonrisa me estaba provocando y eso no esta bonito pensé, eso no se le hace a alguien como yo, a alguien que le pone cachondo la sonrisa de una chica de no más de 23 años con cuerpo de no más de 23 años, abrí la mochila y de una libreta tamaño cuartilla arranqué una hoja de papel.

- Toma. - ¿Me estás tomando el pelo? Quiero un papel de fumar.

- ¡Ah! Joder, no cuesta tanto expresarse correctamente, ingenuo de mi pensaba que me pedías un papel para anotarme tu teléfono.

- ¿Por que iba hacer eso?

- Por si querías que te llamara y que nos montáramos una fiesta lúdico sexual psicoactiva.

- Tengo novio.

- Y yo mujer, te gano. ¿Está tu novio sentado allí? Si quieres nos vemos de nuevo detrás de la facultad en 30 minutos, entonces ya no tendrás novio.

- Tú no estudias en la facultad, ¿Qué haces aquí?

- Vine a buscar a una amiga, estudia derecho, y al ver estos verdes prados llenos de lindas féminas como tú me vi obligado a darme el placer. Toma ¿Quieres fumar?

- Si gracias, aún no me has dado el papel de fumar, ui! Esto es hierba, me hace perder los papeles. Bueno le daré dos caladas por educación.

- No hace falta que seas educada conmigo, pero si quieres perder los papeles te lo acepto como justificación. Toma el papel, entonces te espero en media hora detrás de la facultad, sin novio y sin mujer.

Ella sonrió al tiempo que le daba la tercera calada, estaba claro que quería perder los papeles, su rostro era ahora una obra de arte, el humo sobrante de la última calada la cubría como si fuera un velo de seda, detrás de él 23 años de escultura, una sonrisa espectacular y unos ojos que hablaban. Me dio el chichiriflauti, seguí sentado y observando su adiós, pausado, seguro, excitante, hasta que se sentó en el corro del que provenía, los demás no miraron, ni tan siquiera su novio, a los 15 minutos se levantaron y se dirigieron hacia las aulas.

- ¿Como sabías que iba a venir?

- Lo sospechaba, será que te dan morbo los calvos 10 años mayores que tú.

- ¿Tú crees que lo que me ha movido hasta aquí es el morbo? ¿Otra vez fumándote un porro?

- Si me pilla la policía que me pille con lo menos posible, y tampoco lo vamos a tirar, este es de costo, lo hice pensando en ti. Y creo que tienes muy pocos motivos para acudir aquí a parte del morbo. A mí en cambio me mueven 2 motivos.

- Ah! ¿Si?, ¿que dos motivos son esos?

Al tiempo que formulaba esa pregunta se acercó a mí hasta que mis sensibles pezones notaron sus amenazantes tetas, me mordió la oreja, al límite del dolor.

- Me has puesto muy cachonda hace media hora.

Más que un susurro fue una súplica, yo no tenía ni la más mínima intención de morderle la oreja, la protegían 3 pendientes, dos de aro y uno indescriptible, pinchaba seguro, así que antes de que se separara pasé una mano por detrás de su cabeza la mantuve ahí, sin acercarla a mi, mientras mi otra mano la agarraba del culo firmemente, entonces la acerqué a mi, sin retirar mi mirada de la suya, sus ojos se fueron cerrando al tiempo que sus labios se acercaban a los míos nos besamos como si hubiera una rabia contenida en nuestras bocas a punto de liberarse, le apretaba del culo y la nuca contra mi, ella notó mi excitación y levantando una pierna a la altura de mi cintura movió sus caderas buscando acomodo al placer, noté entonces como empezaba a meter una mano por dentro de mis pantalones, era una sensación extraña, noté algo fuera de lo normal, ella se separó de mi, la rabia se calmó, pero mi entrepierna cantaba una saeta, desesperada, a punto de rasgar el aire, me di cuenta entonces que donde yo creía que no cabía nada más había depositado un papel.

- Hasta pronto. Es lo último que oí mientras sacaba el papel de mi entrepierna,

- joder se nota que esta hecho con madera.

“SOFIA. 691 54 67 5X” Nada más, su teléfono, escrito en mi papel, sabía que acabaría accediendo a la fiesta lúdico sexual psicoactiva, ¿quien podía rechazar algo así? cuando alcé la vista pude ver a un tio que me miraba fijamente, al enfrentar la vista con él giró despacio y se fue, se lo ha pasado bien el chaval pensé, me agaché para coger el medio chichiriflauti que abandoné por una moza.

- Ven aquí corazón, perdóname, prometo no hacértelo más.

Al levantarme de nuevo e intentar encendérmelo vi al individuo que me estaba observando hacía unos minutos, estaba detrás de otros dos, a uno lo reconocía, el novio de Sofía, al otro no se si lo conocía aunque me sonaba mucho, creo que lo había visto en la tele, en los combates de pressing catch……El Enterrador!!! Jejeje me reí se parecía al Enterrador….

- ¿De que cojones te ríes capullo?

- Nada cosas mías. ¿Qué buena nueva os trae por aquí?

Introduje mi mano derecha en el bolsillo para confirmar la presencia de mi Leatherman, allí estaba, mi otra mano sujetaba el chichiriflauti y lo acercaba a mis labios para darle una calada anestesiante, le tuve que dar 4, aquello era otra cosa.

- ¿A parte de un hijo de puta te crees muy graciosillo?

- Mi madre es Arquitecto, igual algo zorra no lo se, pero su principal actividad es la Arquitectura. Bueno ¿me queréis decir que buscais?

- Calla gilipollas, dime quien cojones eres y como cojones te llamas.

- Varón 32 años, en paro, amargado a tiempo parcial, el resto del tiempo intento disfrutar, mi nombre es Mac, y te iba a preguntar yo…. No me dio tiempo de formular la pregunta ni de apreciar el puño derecho del Enterrador como se acercaba a mi rostro, bueno si me di cuenta, pero ya era tarde, me dio en el pómulo derecho, un dolor insoportable, caí al suelo, me levanté como pude sabiendo que aún estaban ahí, me miraban los tres sonriendo, bueno el chivato no sonreía estaba muy serio, mirando de un lado a otro.

- Así que ¿Mac? ¿Mac Donalds? Jejejeje jajajaja

Reían el novio y el Enterrador, el chivato seguía mirando de un lado a otro.

- No, Mac. Me llamo Mac, Mac Pollas, y si no mira mira como la tengo, tu novia la quería entera.

Al tiempo que decía eso me aparté un metro hacia uno de los lados, fuera del alcance de los puños del enterrador, saqué mi Leatherman del bolsillo, flexioné las rodillas agachándome un poco, mi mano derecha extendida, amenazando a tres hijos de puta con unos alicates multiusos cerrado, detalle que no aprecié hasta más tarde, la mano izquierda también extendida y con la palma de ésta apuntando hacia ellos, más que apuntando marcando una frontera imaginaria, movía la mano izquierda de un lado a otro trazando esta frontera, mi cuerpo se movía arriba y abajo, siempre con las rodillas flexionadas, muy estético, pero los tres hijos de puta no parecían acojonarse, miraban mi mano derecha riéndose como tres hijos de puta creyéndose mayoría, y lo eran, pero a mi no me hacía gracia, en las pelis americanas esa posición era intimidatoria, y en Barcelona no resultaba serlo, me cago en los putos guionistas de hollywood, me lo repetí tres veces, hasta que me di cuenta que los guionistas solían abrir los alicates multiusos para darle una mayor carga terrorífica, entonces con la mano derecha hice un movimiento rápido, instintivo, aquello lo había hecho cientos de veces fruto del aburrimiento, abrí el alicate y seguidamente apareció de él una hoja de navaja de unos 10 centímetros. Ja! Sus rostros cambiaron, menos el del chivato, que tenía el mismo careto de chivato cabrón que cuando llegó.

- ¡Vivan los guionistas de hollywood!

- ¿Qué dices tio? Oye tranquilízate, solo queríamos saber que cojones hacías con mi novia pero….

- Intentar follármela, ¿no te lo ha dicho el chivato cabrón ese que tienes detrás de ti? Pues si, lo estaba intentando, mira, mira como me la ha puesto de dura, ah! Y que sepas que el chivato cabrón también quiere follársela, nos ha visto por que la ha seguido a ella no a mi, y se ha encontrado con que otro tío que no eras tú ni él, o sea yo, se la estaba agenciando… El enterrador y el novio se giraron y le miraron, serios, sorprendidos y amenazantes , éste empezó a negar con la cabeza sin pronunciar una sola palabra, los ojos abiertos, abiertos como platos, como platos de sopa fría, momento que aproveché para separarme unos metros más, la distancia suficiente para alcanzar con la vista y no ser alcanzado con el cuerpo…..

- ¿Es eso cierto maldito hijo de puta?

- No, no de verdad Lluis se lo está inventando todo..

- ¡Que hijo de puta! Ahora entiendo por que estás como un lapa todo el día pegado a nosotros….

Empezaron a golpearle sin piedad, yo me recree con el espectáculo, hasta que al encenderme de nuevo el chichiriflauti apagado y aburrido me di cuenta de las manchas de sangre que tenía en la mano, me toqué el pómulo y efectivamente sangraba como un cochino antes de ser convertido en morcillas, le di las 5 últimas caladas en 4 segundos, batiendo records, el chivato cabrón gritaba como si fuera mi primo el cochinillo viendo que sería el siguiente en convertirse en morcillas.

- Eh!!!!! Dejadlo ya desalmados!!

Me miraron fijamente, casi con admiración, no me dijeron nada y se fueron, cuando vi que ya se habían alejado lo suficiente me acerqué a mi primo el cochinillo chivato, estaba hecho un ovillo en el suelo, tiritando, mirándome con ojos de súplica.

- No te voy a pegar, ¿te parece poco la que te han dado? Pero tío, es que eres un poco capullo, así no se liga con las mujeres, yo tampoco se como se hace, pero si se que como lo estás haciendo tu no es el método. ¿Quieres que te lleve alguna parte? Por que supongo que no querrás volver a clase.

- Gracias.

- Pues venga, arriba y andando que he venido en metro y lo tengo aparcado en la estación, es el único lugar donde puedo aparcarlo, Barcelona se ha puesto fatal con el aparcamiento.

Me miraba sorprendido, pero acto seguido sonrió, parece que le hago gracia. Nos sentamos en el metro, me dijo que vivía en calle Balmes, que sus padres eran abogados los dos, que apenas los veía, que tenían despacho en Barcelona y Madrid, su hermana 7 años mayor que el también era abogado y trabajaba en el despacho de Madrid, que le costaba relacionarse con las chicas y que Sofía le gustaba mucho pero que ella no le hacía caso y la única forma de estar con ella era cumplir con los deseos de Lluis, que era un capullo integral egocéntrico, sádico y con pasta pero que se volvía un cobarde en cuanto no tenía a su lado al enterrador, que todos lo llamaban Tron.

- ¿Tron?

- Si Tron, por que cuando habla siempre acaba diciendo tronco, ….¿a que si tronco? ¿verdad tronco? ¡Vamos tronco!..

Ponía una voz grave como si fuera la de Tron, le pregunté si tenía algo que hacer, sabía perfectamente que no tenía nada que hacer, también le pregunté si en su casa había alguien y me dijo que no, le propuse entonces si quería acompañarme a un recado que tenía que hacer pero que pasáramos primero por su casa para curarnos un poco, íbamos los dos hechos un cromo, si íbamos al hospital nos preguntarían quien nos hizo eso y darían parte a la policía. La idea de visitar a la policía le aterraba así que no se opuso a mis consejos. Los dos cerramos los ojos, apoyamos la cabeza en el apoya cabezas, me pareció un nombre muy apropiado así que no veía motivo para escribir una carta Transportes Metropolitanos.

- Mac, Mac ya estamos, venga que nos tenemos que bajar aquí… Me despertó su insistencia y su zarandeo…

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario